Los símbolos Masónicos

padomosaicoCada herramienta masónica encierra un símbolo que en tanto tal, requiere una profunda vivencia para su comprensión metafísica más profunda. No basta una lectura somera o el puro recuento histórico de sus alcances y evolución que de hecho abundan por cientos en la red. Cada masón libre sabe que la vivencia del símbolo es la garantía única de su comprensión. Hay aquí sin embargo, algunas pocas luces sobre sus significados que bien podrían orientar al aprendiz.

El Mandil

  1. La Palabra: La palabra MANDIL viene de la voz latina “MANTILE”, la que también se traduce como sinónimo de “MANDIL-LANDIN”, en el primer caso y en términos profanos, se refiere a un trozo de tela impermeable que se sujeta al cuerpo a la altura de la cintura por medio de una Cuerda o Cinta, sirve para proteger las ropas del individuo que lo usa durante los trabajos rudos; también se refiere al nombre que recibe el trozo de cuero que usan los Soldados de la Banda de Guerra, con el fin de preservar la antepierna del pantalón, de las rozaduras que producen los arillos de los tambores; y en el segundo caso se trata de un pedazo de bayeta que se pone sobre el lomo de los caballos y bajo la silla de montar; pero también en el primer caso, recibe los nombres de DELANTAL y de PECHERA, el delantal es de tela común y corriente, por lo regular lo usan las amas de casa, los cocineros, las niñeras, etc., y la pechera que cubre desde el cuello, es de hule o gamuza, lo usan los pintores, escultores, panaderos, carniceros, herreros, campesinos, etc., con las mismas finalidades de protección a sus prendas de vestir.
  2. Una Lectura: La condición de cuero de cordero nos recuerda el estado de pureza del iniciado, la pregunta ingenua que impulsa la búsqueda del conocimiento esotérico. El cordero es un material más maleable que otros, lo que representa la comodidad de la protección, la libertad en el trabajo de la búsqueda y la protección que otorga el Templo y el Vigilante. El cordero es además el animal del sacrificio en las culturas orientales semitas y egipcias que es el origen más esotérico de nuestras logias, lo que indica el sentido y orientación sacra del trabajo de devastación. Sus bordes reseñan los límites que todo aprendiz debe considerar al momento de labrar la piedra, pero enmarcan también el Universo conocido, que es paradojalmente, infinito. Las formas que describen nos recuerdan los teoremas matemáticos de Pitágoras y Euclides, que no son más que la formalización de la geometría lineal que ya usaban egipcios, indios y fenicios: el cuadrado que resulta de la suma de dos triángulos (lo terrenal), y el triángulo (lo divino) que representa en sus tres ángulos internos la fuerza, la belleza y la sabiduría principios masónicos activos del aprendiz. El triángulo levantado sobre el cuadrado representa el estado de alerta y la incompletitud del grado de aprendiz.

El Compas

  1. La Palabra: representa un artefacto de uso geométrico de cuyo uso resulta el trazado de una circunferencia perfecta, un arco de circunferencia o bien tomar una distancia y trasladarla a una recta infinita preservando su valor. Compuesto por dos piezas articuladas por un clavillo
  2. Una Lectura: El compás marca un límite circular, que era la forma perfecta en la filosofía griega, la palabra compás es usada en la Edad Media benedictina o monacal como el límite trazado alrededor del monasterio. Los límites fijan barreras para mí, pero también para los demás en relación a mí mismo, y de hecho, el límite trazado por el compás, cuando traza un círculo, parte desde el centro que es el lugar donde se aloja la pierna inmóvil. Tal punto representa al masón que desde el centro de sí mismo, observa los límites autoimpuestos y el lugar hasta donde llegan sus derechos, puesto que el espacio intra límites representaría el mundo de sus atribuciones, sus derechos, su intimidad, en tanto el mundo extra límites, sus deberes para con los demás masones. El compás completa su significado en el momento en que se usa como una herramienta de amenaza en el momento de la iniciación. Cuando pienso en el compás como instrumento de traspaso de medida de un arco a una recta infinita con precisión, pienso en el compás como una medida de mis principios, de la rectitud y valores con los que construiré mis juicios sobre mí y los demás. La medida exacta de mis actos en cualquier lugar y momento. Dado que es el instrumento geométrico que reproduce perfectamente las formas principales –triangulo y circulo- representa la razón y el todo.

 La Escuadra

1. La Palabra: EX QUADRARE, la mitad de un cuadro cuya raíz es QUADRUS, cuadrado perfecto.

La escuadra es una plantilla con forma de triángulo rectángulo isóceles abierto utilizado desde muy antiguo para cuadrar los templos. En el período medieval, buena parte de los templos y monasterios fueron construidos con la escuadra de Pitágoras: CETIO FAVENTIANO (Siglo IV romano autor de De diuersis architectonicae) escribe instrucciones  partiendo de un triángulo isóceles  de 2 pies de lado (24 pulgadas) y dos pies y diez pulgadas (34 pulgadas) la hipotenusa. Obtiene así 32/24 = V2, una relación de proporción basada en la inconmensurabilidad de la diagonal del cuadrado. Isidoro de Sevilla recomienda el uso de la escuadra en ETYNILOGIARIUM en la construcción de edificios describiéndola compuesta por tres reglas, de las cuales dos de ellas miden dos pies y la tercera dos pies y tres onzas. La escuadra está siempre en la base de las construcciones para trazar rectas perpendiculares. Posteriormente, los conocimientos geométricos destinados a la construcción medieval estuvieron compendiados en Corpus Agrimensorim Romanorum.

2. Una Lectura: La escuadra es sinónimo de rectitud, basamento fuerte y recto; simboliza la razón, la proporción y la perfección del trazado original. Es la herramienta primigenia de todo constructor porque el trazado original de aquello que construiremos en nosotros mismos debe iniciarse con el trazado correcto. En este último sentido simboliza la rectitud moral del masón. El masón no produce nada recto que no provenga de la cuadratura de sus actos. Representa la generosidad y la belleza del ángulo recto, el privilegio de contar con la referencia justa y precisa. Nada que provenga de lo recto puede ser malentendido.

El Martillo

  1. La Palabra. El martillo es una herramienta que ha acompañado la evolución histórica de la humanidad. Es probable que los rastros más antiguos fosilizados provengan desde 8.000 a.C. (una cabeza de piedra atada a un mango de piedra por cueros) pero parece evidente que la funcionalidad más que el diseño, acompaña desde mucho más tiempo a la humanidad. Su forma más moderna se asocia a la aparición de clavos de hierro muy probablemente  romanos; martellus, es la palabra en latín con el que se conocía este instrumento. Una simbología religiosa nórdica nos recuerda a Mjölnir, el martillo de Thor como un instrumento de poder para detener a los monstruos de hielo. En las cortes de justicia, el martillo de madera es una investidura de poder, una herramienta que sirve no sólo para llamar al orden sino además para cerrar una sentencia. Su nombre, Gavel, proviene de Inglaterra y el martillero público utiliza también un martillo con el que cierra la transacción proveniente de un remate al mismo modo en que un martillazo pone fin a la construcción de una casa.
  2. Una Lectura. El martillo representa la fuerza y la voluntad con la que el masón devasta su piedra bruta. La forma geométrica que el martillo busca encontrar en la piedra bruta a través del tallado de las imperfecciones, representa el trabajo de construir la verdad moral, la rectitud en el actuar y el firme apego a los valores masónicos de libertad, fraternidad e igualdad. Los martillos del templo utilizados por el venerable y los dos vigilantes representan su autoridad, la investidura de la rectitud y el cuidado de los trabajos en el templo. La forma rectangular de su cabeza recuerda el rectángulo griego de la proporción aurea, medida de la perfección; el az o mango representa la voluntad que otorga dirección a los actos, que de otro modo se convertirían en una fuerza bruta y desmedida.

En una perspectiva histórica, el martillo nos recuerda el uso laborioso de nuestros hermanos masones operativos para quienes su uso radica en la fuerza controlada, en el acto voluntarioso del tallado.

El Cincel

  1. La Palabra. Al igual que el martillo, el cincel está asociado con la funcionalidad del uso  del instrumento desde hace miles de años. Las construcciones megalíticas crearon el instrumento por necesidad sin embargo su sofisticación en tanto instrumento hace aparición en el neolítico cuando la herramienta debió afinarse para un trabajo más exacto. El cincel más moderno está hecho de una barra de hierro bicelada con filo. Su uso es el desgaste medido del material para efecto estético o práctico.
  2. Una Lectura. El cincel es una representación de la inteligencia aplicada, del deseo de pulir la piedra bruta de una forma inteligente. Es la herramienta de precisión por excelencia, es la delicadeza al servicio de la fuerza. En la función del templo, el cincel es inseparable de la función del mallete, uno no se explica sin el otro, y el acto al que dan vida es la plancha masónica y las intervenciones de los hermanos y hermanas durante el trabajo masónico. Dan muestra de su uso adecuado cuando sabiamente comentan sin exaltación las planchas de los hermanos y hermanas para colaborar con el tallado de su piedra.

Una lectura general. Los instrumentos materiales de todo masón son en primer lugar una alegoría de nuestro origen operativo. Ellos nos recuerdan que los primeros masones eran trabajadores cuya labor se ejecutaba con y desde los instrumentos. Su simbología nos remite a la construcción de los templos, de todos los templos en todos los tiempos históricos. Cada uno de ellos no tiene ni cumple un sentido por sí mismo sino en colaboración con los demás, así como era en un principio con los corpus de artesanos desde a antigüedad. Es la suma de sus trabajos y no las particularidades las que muestran su sentido, las que culminan su obra.

Así, en los tiempos especulativos de la masonería moderna, los instrumentos no recuerdan en primer lugar el sentido colectivo de nuestra obra de construcción, que es la devastación de nuestra piedra bruta; nos recuerdan que hay un sentido del deber asociado con un conjunto de derechos; nos muestran que el camino de la rectitud es un camino de aprendizaje individual y colectivo que se produce en los talleres. Nuestras herramientas nos invocan al respeto y al acto amoroso de la corrección y el aprendizaje.

Santiago, octubre de 2011

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