El Sol en la comprensión masónica de los astros

portadadiccionariomasónicoComo hemos dicho en muchas otras ocasiones, los símbolos masónicos constituyen la esencia de nuestro lenguaje. Los objetos que dan soporte a los símbolos, los íconos, sólo colaboran con la conciencia a su hermenéutica, es decir a su lectura o interpretación, pero los símbolos, representan por lo general una existencia externa, perenne que no puede ser dilucidada o descubierta por sí misma sino en relación a un universo simbólico completo. De ahí que insistamos siempre en que el símbolo no puede sustraerse de la vida masónica, porque ese es el universo en el que se despliega precisamente el símbolo.

En el caso de la representación simbólica del universo, esta se inicia con el Universo mismo, representado en la cámara de nuestras logias. A continuación le siguen los astros en orden jerárquico. Primero la Estrella Flamígera con la letra G en su interior, luego el sol, la luna y finalmente la tierra.

En el caso del astro rey, el sol, este ha sido venerado desde los inicios de los tiempos: Surya, es el Dios védico de la india que representa la inmortalidad, las llamas de la muerte y el renacimiento. Siete caballos tiran el carro con el que cruza los cielos. Apolo griego, es el Dios que trae la luz a los hombres en la tierra, su fuerza vivificadora es representada en la figura de un joven hermoso y vigoroso de cabellos dorados. Su figura fue asociada por los antiguos helenos con Helios, el Dios que conduce el carro del Sol a través de los cielos. En Egipto el Sol naciente estaba asociado con el escarabajo pelotero que hace rodas bolas de estiércol, simbolizando en s trabajo el viaje diario del Sol. Amuleto de buena fortuna entre los egipcios, era asociado con la vida. Los Incas lo asociaron con un Dios bueno que derrama luz y bendición sobre sus hijos; Baal, Mithra y Suia son los nombres de esta deidad representada en el Sol cuyas características y atributos se asociaron desde el principio con el viaje, la bondad y la vida.

El Sol además permitió al hombre desde un principio constatar y medir el paso del tiempo. Las pirámides de Egipto, las Pirámides de Chichen Itzá, Copal y Tikal tanto como las Huacas incaicas, fueron construidos para celebrar el Solsticio de invierno que representó para todos ellos el triunfo de la vida, y el solsticio de verano que anunciaba el cenit de la abundancia tanto como el inicio de la declinación solar.

Simbólicamente, el Sol mantiene una cierta unidad hermenéutica. Es decir se puede hacer una lectura transversal en el tiempo y entre las civilizaciones y se encontrará una versión muy similar en cuanto a sus significados.

Desde luego su relación con la cosecha y la abundancia, lo relacionan con la vida con lo masculino y lo viril. Su inmanencia, su permanencia y su falta de cambio lo hacen siempre igual a sí mismo y la regularidad de su movimiento aparente le permitió a los hombres medir el paso del tiempo. Considerado el astro que ordena al Universo, fuente de luz y de sabiduría, Platón consideró que todo el conocimiento provenía de él. Toda la construcción platónica es una construcción solar que más tarde fue heredada a la cristiandad. Hasta hoy, la figura de Cristo se asocia con el SOL.

La masonería no ha sido una excepción en lo que a la lectura simbólica del astro se refiere. Es para nosotros una fuente de amor, de benevolencia y la asociamos a menudo con la filantropía y la vida. No en vano celebramos también como nuestros antepasados la ocurrencia de los solsticios. Pero el Sol representa también la luz, la obligación masónica de trabajar siempre en y para la luz. Trabajamos a la luz del día, trabajamos fuera de la oscuridad porque ella no nos permite un trabajo delicado y prolijo del tallado de la piedra bruta, trabajamos para hacer que la luz entre en nuestros templos de manera simbólica para que no se oculte a nuestros ojos ninguna de las obras que nos está permitido observar; trabajamos con la luz del sol del mismo modo que nuestros antepasados masónicos lo hicieron: para que ilumine con cuidado de no enceguecer, dibujando con ella los volúmenes de nuestra obra, haciéndola cruzar por los vitrales del carácter  de cada masón para que ella nos permita ver el crisol de todos nuestros trabajos con humildad.

El Sol es para nosotros, fuente de vida.

Bibliografía

Nicola Abbagnano, Diccionario de Filosofía, Fondo de Cultura Económico 2007 Mexico D.F.

José Antonio Pérez Rioja, Diccionario de Símbolos y Mitos, Ed. Tecnos, 2008 Madrid

Carter Scott, Diccionario Esotérico, Edimart Liros 2000, Madrid

Kathtyn Wilkinson (Editora) 2008, Dorling Kindersley, Londres

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