Parvis, pasos perdidos

parvisnotredameraims

Parvis de Catedral de Notre Dame de Raims

La palabra parvis tiene un origen francés, en realidad su escritura original es “parvisé” y posee una gran variedad de significados en su lengua original. “Patio”; “antepatio”; “patio interior”; “atrio”; e incluso “explanada”. La misma gramática tiene un sentido distinto en latín. “Parvis” significa “pequeño”. En el Diccionario de la Real Academia, parvis significa “un área cerrada delante de una catedral o una iglesia, normalmente una que está rodeada de columnatas y pórticos.”

En el mundo judío, parvis era un área abierta, normalmente enlozada que rodeaba al Tabernáculo, el lugar donde se realizaban los sacrificios sagrados. En el mundo francmasón, el parvis es la pieza, o bien el espacio que precede la entrada al Templo masónico.

Más allá de la epistemología del concepto, Parvis parece ser un espacio, abierto o cerrado, provisto o no de columnas, que precede la entrada a un Templo, o bien a una zona Sagrada del Templo. El Parvis, es por tanto el espacio intermedio entre el mundo de lo profano y el mundo de lo sagrado; el espacio en que el tiempo transcurre de un modo en que los Hermanos que van a entrar al Templo pueden dejar atrás sus metales preparando su estado de ánimo para que los Trabajos resultaren Justos y Perfectos.

Es normal en todas las Logias, observar que los arreglos de las indumentarias masónicas se realicen aquí y que las últimas observaciones se vocalicen en el Parvis. Se arreglan los mandiles y se realiza el orden de entrada al Templo, hasta que el Hermano Experto, o bien el Maestro de Ceremonia provisto de un candelabro de tres luces, hace entrar a los Hermanos desde el exterior, normalmente y dependiendo del uso, tras las tres luces que preparan el Templo para los Trabajos.

La palabra Parvis, se usa entonces no sólo en su epistemología arquitectónica como un lugar antes del Templo, es un espacio sin tiempo ni lugar, en el que nuestro ser se prepara y se purifica, dejando atrás el mundo profano, para ingresar a otro mundo. El Parvis de nuestros templos, sean ellos grandes espacios abovedados o pasillos pequeños ante la puerta del Templo, simbolizan la transición, el estado entre el ser y el no ser, el momento entre la quietud y el movimiento.

Esta es la razón por la que el espacio denominado Parvis ocupa también en el léxico masónico la categoría de “pasos perdidos”, pues se encuentran los Hermanos en un espacio incierto, en el que pueden realizarse conversaciones, arreglos y acuerdos que no podrían hacerse en espacios profanos, pero tampoco es lo más correcto realizar en nuestros Templos.

Eventualmente, puede que, en algunos Ritos como el francés, durante el transcurso de una Tenida en el interior del Templo mismo, el Venerable Maestro, el Maestro Orador o, el Maestro Experto, puedan solicitar autorización “para pasar a Pasos Perdidos”, bajando el nivel de los trabajos energéticamente hablando, para tratar temas que están a medio camino entre lo profano y lo sagrado. Sin embargo, ello no es usual ni aconsejable pues, el flujo de las energías al interior del Templo perdería su sincronicidad.

El Parvis o espacio de los Pasos Perdido, es pues ese espacio intermedio, entre lo sagrado y lo profano. Por ello su origen latino nos recuerda lo pequeño, y su origen francés, la antesala de los templos.

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