La Magia

 “La ciencia trascendental, la ciencia absoluta

es con seguridad la Magia”

 

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La Magia

La magia es el acto por el cual la naturaleza física evidente de las cosas que nos rodean, es explicada primero, y cambiada después, por un acto inexplicable de proveniencia desconocida. El acto mágico es llevado siempre  por un intermediario o intermediaria, cuyo papel es precisamente mediar entre las fuerzas naturales y espirituales –sobrenaturales al menos- para explicar primero, y provocar luego el cambio. Mago es por tato aquel que vehicula la transformación, la provoca a través de la intervención de una fuerza mayor que él o ella misma.

Los orígenes de la magia se remontan a la era del Mito, cuando las explicaciones racionales, o si usted lo prefiere, la construcción del logos, aún no la subsumía a un rol secundario. Es menester sin embargo aclarar que el origen de la filosofía no subsumió a la magia a un rol marginal e incluso clandestino. Es el origen y desarrollo del cristianismo durante la Baja Edad Media el que condenará y perseguirá a la magia y a los magos como heréticos. Hasta ese momento histórico, la magia convivirá con las distintas formas que originaran el conocimiento, sin problemas.

Históricamente la palabra tiene un origen persa, asociado a la práctica ritual de los sacerdotes mazdeístas, nombre con que se conoce también a la religión Zoroástrica cuyo origen se remonta dos mil años antes de Cristo Los magos, o sacerdotes zoroástricos de origen mazdeísta, una de las tantas naciones del imperio Persa, fueron hábiles en el desarrollo de conocimientos médicos y químicos lo que les valió grandes adeptos y popularidad en el Imperio. La palabra pasó al griego como magus y luego al latín, donde su contenido etimológico se mezcló con el concepto pagano de mago que aún consideramos correcto. Europa moderna ve un renacer de la magia y de los cultos mágicos tras la edición de Occulta Phlosophia de Cornelio Agripa en 1510, quien fundó una sociedad ocultista que reunía a teósofos, alquimistas e historiadores de su época. Más tarde, la aparición de las logias especulativas del siglo XVIII, abrió y expandió la aparición de hermandades secretas basadas en el culto de ritos mágicos a las que se sumó más tarde el conocimiento universal de la kábala y la masificación del tarot.

La gran diferencia entre las diversas formas del conocimiento y la magia, está en la apelación sin excepción, que esta última hace al menos a dos cuestiones esenciales y que constituyen su naturaleza misma: la apelación a la intermediación con fuerzas espirituales o sobre naturales imposibles de conocer  mucho menos de dominar y; el carácter iniciático de tal conocimiento o habilidad de mediación. Mientras que las demás formas  del conocimiento humano apelan a un origen racional y por tanto  transmisible del conocimiento que produce, cuyo sentido último es la dominación de lo natural por la fuerza humana, la magia sólo puede transferir algunos significados cuyo fin no es ni por un minuto dominar a la naturaleza sino simplemente mediar entre ella y los desafíos de la humanidad. No hay una pretensión de control o de uso de la naturaleza en la magia, como sí lo hay en el conocimiento científico-técnico desde sus inicios. Sin embargo de su diferencia, hay una asociación evidente entre ambas, puesto que a primera -la magia- está en el origen de la ciencia, que siguió finalmente un camino distinto, del mismo modo que la alquimia está en el origen de la química moderna.

En esa línea de argumentación, un masón bien podría afirmar que la herejía no puede situarse ni en la magia ni en la alquimia sino en la ciencia moderna que enajenó al hombre de la naturaleza, al conocimiento, de lo conocido, a la moral del método.

Sobre el mago, es preciso decir que por la naturaleza mística, hermética finalmente, de sus conocimientos, sólo se accede a su status tras un proceso de iniciación que, igual que cualquier otro, requiere la elección del iniciado y el posterior paso de él o ella, por la ceremonia de iniciación. Pero además hay otras características que hacen al Mago históricamente hablando: su poder de otorgar prestigio mágico-religioso al poder. Tal es por ejemplo la asociación de los faraones con las castas sacerdotales en Egipto que habían construido grandes conocimientos astronómicos, geométricos y hasta biológicos, cuyo uso le dio al Faraón un prestigio “mágico-religioso”.

Desde luego, los grandes Magos, provienen todos de una  historia de abandono, de renuncia de su propio ser, suerte que emulamos en el rito de la iniciación. Moisés, abandonado en el río Nilo, José, abandonado y posteriormente adoptado por la familia faraónica, Jesús, abandonado a su suerte primero en el pesebre y luego en el largo exilio egipcio.

Todos los grandes Magos poseen un origen difícilmente rastreable en sus biografías humanas, casi siempre rodeado de un inicio poco conocido, misterioso halo que rodea su nacimiento (Merlín hijo de una mortal y de un ser mitológico, o el nacimiento de Abo no Seimi, mago de las cortes de seis emperadores de Japón imperial, cuya madre habría sido una zorra convertida en mujer) y su pertenencia, casi siempre bendecida por los dioses. Usualmente, la aparición de la figura es históricamente coincidente con algún hecho sobrenatural, o al menos inusual, cuestión esta última que se asocia con la manifestación divina que, envía una señal respecto de su voluntad asociada con este “mensajero”. Así lo recuerda el nacimiento de Mahoma al que siguió el temblor del cielo y la tierra.

Siguiendo la argumentación de E. M. Buttler en el mito del Mago, estos son personajes en cuya vida existen oscuros episodios de persecución, incluso de muerte y en las figuras históricas más poderosas, procesos de resurrección o de re encarnación. La mayor parte de ellos, realizan proezas de sanación inexplicables en el contexto histórico, conjuros y encantamientos y por cierto la interpretación de los sucesos naturales, casi siempre vinculados a lo telúrgico.

Es común al mismo tiempo, que los Magos pudieran realizar adivinaciones sobre el futuro y aconsejar a reyes, emperadores y hombres poderosos cuando éstos debieran tomar una decisión, realizar una inversión o incluso marchar hacia la guerra. Las adivinaciones, son casi siempre el resultado de la lectura de los astros, su comportamiento conforme a las revoluciones astrales que el Mago observa, en los tiempos en los que su adivinación le fuera solicitada.

La magia goza de buena salud aún hoy, en el que los avances de una ciencia epistemológicamente violenta y disgregadora del alma humana y el conocimiento, cooperan con sus persecutores históricos.  Encontrarla en los momentos más pequeños de la vida y transformarse en un Mago, puede ser la más bella aventura de la vida de un iniciado.

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