El Ara, la apertura del libro en el Primer Grado simbólico. Las joyas y su significado

MASON5

Todos los trabajos de la Orden son esencialmente simbólicos, puesto que nuestro lenguaje, esto es la forma en que hablamos y aprendemos, también lo es. Por esa razón y porque cada Hermano ingresa a un mundo sacro, distinto del universo profano, es que el Venerable Maestro secundado de su oficialidad y premunido de sus joyas, abre los trabajos con la orden: “silencio en logia”, que equivale a decir, “ordo ab chaos” esto es, orden al caos, o más profundamente aún, al orden desde el caos. Desde allí y en adelante, una serie de diálogos completan la liturgia de apertura en la que la oficialidad de la Logia ha demostrado en los hechos que se participa de un espacio Regularmente convenido, puesto que se trabaja bajo los auspicios de un Oriente, Perfecto puesto que siete luces la dirigen y Justa, dado que el libro sagrado de los ritos deístas se encuentra abierto en el Ara.

Una vez abierto el Libro, el Taller donde trabaja la Logia cuyo tamaño es el Universo completo, equivalente al punto más diminuto de la palma de la mano de cada Hermano, cuenta con un axis mundi[1] que define el eje de la bóveda que cubre los trabajos de el Taller. Hagamos juntos el ejercicio de desandar y descubrir parte de los elementos que confluyen en este ritual.

  1. El Ara

En términos generales, Ara, es una palabra latina que significa altar, plataforma elevada, alzar, alzada, exaltar o peralte. También, especie de altar destinado para ciertas ceremonias como los juramentos, ofrendas, libaciones, incienso, sacrificio, etc.[2]

Ara, o Altar, “es el lugar donde lo sagrado se condensa con mayor intensidad, donde se cumple el sacrificio por lo que simboliza el lugar e instante en que un ser se torna sagrado. Hacia él se dirige toda la liturgia, por lo que siempre se encuentra en un lugar elevado. En masonería se denomina así a las diferentes mesas que cobran un sentido simbólico dentro del templo. Llamado también “Ara”, es la mesa para recibir los juramentos y depositar el libro de la ley y los atributos del grado en que se celebran las sesiones.”[3]  “Simboliza el punto geométrico en el que confluyen las energías del cielo y de la tierra…y se encuentra en el centro del templo y a partir de él se organiza toda la estructura del tempo[4]

El Ara o Altar, se encuentra espacialmente “en el medio de los cuadrados que componen el triángulo de la logia, es decir entre los ejes de sus dimensiones ideales, se coloca el ara de los juramentos, sobre la que se ubican las Tres Grandes Luces de la Masonería, el Libro de la ley Sagrada, el compás y la escudar. El libro se abre mirando al pueblo masónico, ya que a él corresponde la soberanía, es decir la toma de decisiones sobre la vida común de la logia[5]

Su origen simbólico se remonta al lugar desde donde la masonería especulativa recoge sus fundamentos y simbolismos más antiguos, El Templo de Salomón: “Cuando estuvo terminado, Salomón reunió a la población para que viera como los Sacerdotes transportaban el Arca de la Alianza, un baúl de madera de acacia, desde su tienda en la ciudad de Sion, la ciudad de David, hasta el Templo en el monte de Moria. Salomón ofreció un sacrificio en el altar, tras lo cual los Sacerdotes trasladaron el arca al Santuario de los Santos (Kodesh haKodesh) y la colocaron bajo las alas de los gigantescos querubines dorados. En el Santo de los Santos, no había nada excepto los querubines y el arca, y nada en el interior del Arca, de apenas 125 centímetros de largo por 75 de ancho y 75 de alto, salvo las tablas de la ley de Moisés. Tal era su santidad que no estaba previsto que el pueblo pudiera rendirle culto: en ese vacío residía la austera divinidad de Yavé, carente de imagen, una idea exclusiva de los israelitas. [6]

  1. La apertura del Libro

Sobre el Ara, se deposita pues el Libro, la Biblia.

Una leyenda judía muy antigua, señala que cuando Adán salió expulsado del paraíso, su cuerpo se dobló y su alma sufrió un severo arrepentimiento, diciendo para sí mismo, el árbol del conocimiento no hizo más sabio al hombre. Dios, al ver su arrepentimiento, creó la Torá y le dio como tarea acompañar, enseñar y dar alegría al hombre. De aquí precede que, en la antigüedad, el pueblo judío fuera referido también como “el pueblo del libro”, de quien heredamos precisamente el Libro que acompaña al Ara de nuestros Templos.

La palabra Biblia, deriva del griego Biblos, que significa libro, forma parte de los atributos ornamentales de las Logias y es considerada una de las Grandes Luces de la Orden. Es una de las joyas indispensables de la masonería[7]. Sin embargo de la cita, no existe una referencia muy antigua a la necesidad y rol del Libro en las Logias, ni en la apertura de ella en el Templo Masónico. De hecho, aunque es nombrada en las Constituciones de Anderson, el constitucionalista no se refiere a ella como una joya ni indica un rol tan relevante como el que ahora reconocemos. Es más probable incluso que los manuscritos en los que se hace referencia a un juramento sobre un libro hagan referencia más bien, a las propias constituciones de la Orden antes incluso que a la Biblia misma.[8] En 1740, un muy conocido manuscrito llamado “Diálogo entre Simón y Felipe”[9] da cuenta de la importancia del libro, allí el diálogo se hace de la siguiente manera:

Felipe: Decís que visteis tres grandes Luces, ¿No visteis ninguna otra luz?

Simón: Sí, una muy superior al Sol o a la Luna.

Felipe: ¿Cuál era?

Simón: La Luz del Evangelio

De aquí y en adelante, la Biblia será comprendida como una Luz y dará al Ara que la soporta, el carácter simbólico del que antes hablamos, tanto como su condición de Joya Elemental. Se entenderá su uso “como el símbolo de la voluntad de Dios, como quiera que sea que se exprese.”[10]

En 1885, Albert Mackey recopilará una nueva serie de Landmarks, entre los cuales se oficializará la posición de la Biblia en la apertura de los trabajos. En el escocesismo como en otros ritos[11], el libro es abierto en el grado de aprendiz, en el evangelio de Juan, puesto que se le considera “el poeta de la Luz que inicia su evangelio con la palabra griega LOGOS, palabra demasiado rica para traducirla bien en castellano, pues implica Razón, en todos sus sentidos de argumento, analogía, análisis, proporción, definición. Además, se usa para expresar buen sentido, prudencia, comprensión, inteligencia, juicio, apreciación. Prudentemente los traductores cristianos, siguiendo a Jerónimo, lo suplantaron por VERBO, término que refleja mucho de la densidad del concepto.” [12]

El evangelio de hecho comienza como: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”[13]

  1. Las Joyas que descansan sobre el libro

En sentido general, llámase joya a todos los objetos que en masonería constituyen las insignias y distintivos de cada grado y cargo.. Insignias distitnitvas que sirven para caracterizar los cargos y para distinguir a los dignatarios y oficiales de las Logias cuando están en el uso de sus funciones, así como los distintos grados y jerarquías de la escala masónica. Los dignatarios y oficiales llevan además de las insignias de su grado, la joya característica del cargo que ejercen, pendiente de una ancha cinta o banda pasada por el cuello en forma de collar, de manera que la alhaja brille sobre el pecho.[14]

En la mayor parte de las tradiciones , las joyas significan verdades espirituales.[15] Ellas, nos  remontan hacia nuestro pasado operativo, razón por la cual cualquier Querido Hermano Aprendiz podrá ver que entre ellas abundan las metáforas a la construcción: plomadas; reglas; Martillo; cinzel y un largo etcétera.

Sin embargo, de todas las joyas que adornan al templo, dos son capiatles en nuestro grado: La Escuadra y el Compás, en ese mismo orden establecido por la simbología de la posición en que son depositadas en la Biblia. Recordemos que allí, la escuadra va por encima literalmente del compás.

El compás, se utiliza para la medida en los planos del arquitecto, y para permitirle encontrar todas las justas proporciones con las cuales asegurar la belleza tanto como la estabilidad de sus trabajos. En Masonería especulativa por tanto, el compás es el emblema de la virtud.[16] El compáz simboliza también la letra A por su forma, que es el principio de todas las cosas, al mismo tiempo que representa el poder de medir.[17] Es la herramienta que permite al buen constructor dibujar todas y cada una de las formas en obra, y marca un límite circular, que era la forma perfecta en la filosofía griega, la palabra compás es usada en la Edad Media benedictina o monacal como el límite trazado alrededor del monasterio. Los límites fijan barreras para mi, pero también para los demás en relación a mi mismo, y de hecho, el límite trazado por el compas, cuando traza un circulo, parte desde el centro que es el lugar donde se aloja la pierna inmóvil. Tal punto representa al masón que desde el centro de sí mismo, observa los límites autoimpuestos y el lugar hasta donde llegan sus derechos, puesto que el espacio intra límites representaría el mundo de sus atribuciones, sus derechos, su intimidad, en tanto el mundo extra límites, sus deberes para con los demás masones. El compás completa su significado en el momento en que se usa como una herramienta de amenaza en el momento de la iniciación. Cuando pienso en el compás como instrumento de traspaso de medida de un arco a una recta infinita con precisión, pienso en el compás como una medida de mis principios, de la rectitud y valores con los que construiré mis juicios sobre mí y los demás. La medida exacta de mis actos en cualquier lugar y momento. Dado que es el instrumento geométrico que reproduce perfectamente las formas principales –triangulo y circulo- representa la razón y el todo.

La escuadra, la primera joya sobre el Libro desde la mirada del aprendiz masón, EX QUADRARE, la mitad de un cuadro cuya raíz es QUADRUS, cuadrado perfecto.[18]

La escuadra es una plantilla con forma de triángulo rectángulo isóceles abierto utilizado desde muy antiguo para cuadrar los templos. En el período medieval, buena parte de los templos y monasterios fueron construidos con la escuadra de Pitágoras: CETIO FAVENTIANO (Siglo IV romano autor de De diuersis architectonicae) escribe instrucciones  partiendo de un triángulo isóceles  de 2 pies de lado (24 pulgadas) y dos pies y diez pulgadas (34 pulgadas) la hipotenusa. Obtiene así 32/24 = V2, una relación de proporción basada en la inconmensurabilidad de la diagonal del cuadrado. Isidoro de Sevilla recomienda el uso de la escuadra en ETYNILOGIARIUM en la construcción de edificios describiéndola compuesta por tres reglas, de las cuales dos de ellas miden dos pies y la tercera dos pies y tres onzas. La escuadra está siempre en la base de las construcciones para trazar rectas perpendiculares. Posteriormente, los conocimientos geométricos destinados a la construcción medieval estuvieron compendiados en Corpus Agrimensorim Romanorum.

La escuadra es sinónimo de rectitud, basamento fuerte y recto; simboliza la razón, la proporción y la perfección del trazado original. Es la herramienta primigenia de todo constructor porque el trazado original de aquello que construiremos en nosotros mismos debe iniciarse con el trazado correcto. En este último sentido simboliza la rectitud moral del masón[19]. El masón no puede nada recto que no provenga de la cuadratura de sus actos. Representa la generosidad y la belleza del ángulo recto, el privilegio de contar con la referencia justa y precisa. Nada que provenga de lo recto puede ser malentendido.

* * *

Concluyo Queridos Hermanos recordándome que pertenezco a una Orden Mistérica a la que se llega por medio de la Iniciación, y que una larga y dilatada trayectoria de educación del hombre que ha muerto profano y se hace libre, como sus Hermanos operativos lo fueran hace siglos, se realiza a través de los Símbolos misteriosos que reconstruyen la realidad en Logia. El tiempo ha dejado de ser el tiempo, el espacio ha ampliado misteriosamente sus dimensiones, un axis nos recuerda que como es arriba, también lo es abajo, un Libro Sagrado abre al Universo para mi entendimiento novedosos, y dos Joyas elementales que reposan firmemente sobre él, me recuerdan la pesada tarea kantiana de hacer el bien por el bien, que equivale a seguir labrando mi piedra hasta el día en que decore el Oriente Eterno.

 

Es mi palabra Q:.H:.

[1] El eje  es el lugar de enfrentamiento de los contrarios por ello su más completa representación simbólica es el caduceo, que integra además de la linea verticala axial, las dos serpientes entrelazadas, equivalentes, que significan las dos fuerzas en oposición y equilibrio. (J.E. Cirlot, Diccionario de Símbolos Ed. Siruela); Allí en donde por medio de una hiero-fanía se efectúa la ruptura de niveles se opera al mismo tiempo una «abertura» por lo alto (el mundo divino) o por lo bajo (las regiones infernales, el mundo de los muertos). Los tres niveles cósmicos —Tierra, Cielo, regiones infernales— se ponen en comunicación. Como acabamos de ver, la comunicación se expresa a veces con la imagen de una columna universal, Axis mundi, que une, a la vez que lo sostiene, el Cielo con la Tierra, y cuya base está hundida en el mundo de abajo (el llamado «Infierno»). Columna cósmica de semejante índole tan sólo puede situarse en el centro mismo del Universo, ya que la totalidad del mundo habitable se extiende alrededor suyo. Mirceal Eliade, Lo sagrado y lo profano, Ed. Guadarrama 1981

[2] Diccionario Enciclopédico de la Masonería Lorenzo Frau Abrines

[3] Diccionario AKAL de la Francmasonería, Ed. Akal

[4] Pedro Palaos Pons, Los misterios de la Masonería, Ed. DVE

[5] Pablo Mateo Tesija, Arte y Masonería Ed. Kier

[6] Simon Montefiore , Jerusalén La biografía Ed. Critica

[7] Lorenzo Frau Abrines Diccionario Enciclopédico de la Masonería

[8] Juan José Hauva, La Biblia en el ritual masónico (en http://www.freemasons-freemasonry.com/biblia-masonica.html)

[9] Diálogo entre Simón y Felipe c. 1740 Anónimo, aunque muy probablemente basado en Samuel Prichard, Masonería Disectada en inglés, Masonry Dissected (en https://hermetismoymasoneria.com/s13docs1.htm)

[10] Albert Mackey, An Encyclopaedia of Freemason, Volume I 1914; Albert Mackey, A Lexicon of Freemasonry 1869 (El autor menciona aquí que la expresión sacra del Libro, queda a la libertad de conciencia y tradiciones allí donde el Ara sea adornada. Así por ejemplo, en los países islámicos, el libro sería el Corán)

[11] Importante señalar que esta es una cuestión controversial. Los ritos no deístas como el Francés, no poseen Altar ni mucho menos Biblia ni libros Sagrado alguno y los Hermanos juran sobre el tabernáculo del V:.M:. y la Constitución de la Órden. En el Rito Escosés Antiguo y Aceptado Belga, incluso el concepto de G:.A:.D:.U:. ha sido borrado de la tenida y el ritual.

[12] Jorge E. Sanguinetti Espiritualidad y Masonería Ed. Kier

[13] Evangelio de San Juan, Capítulo 1 Versícuo 1 traducción de Reina Valera

[14] Diccionario Enciclopédico de la Masonería

[15] J.E. Cirlot, Diccionario de simbolos Ed. Siruela

[16] Albert Mackeay, Lexicon of Freemasonry

[17] Juan Eduardo Cirlot Diccionario de Símbolos Ed Siruela

[18] Diccionario AKAL de la Francmasonería, Ed. Akal

[19] Albert Mackeay, Lexicon of Freemasonry

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