El Dragón

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata,que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra.Apocalipsis 12

Las figuras mitológicas, a menudo creadas a partir de hechos naturales inexplicables en su origen, sirvieron a nuestros antepasados para mostrar los atributos del bien y del mal de manera pedagógica a sus descendientes. Como todas las imágenes míticas, sus orígenes se remontan a un tiempo pasado, casi inexistente o al menos difícil de rastrear, perdido en los orígenes del mundo, cuestión esta última que resalta en todos los pueblos originarios, el carácter indestructible de la criatura. En sus significados más profundos, ellas encarnan atributos humanos como la fiereza, la maldad, la entrega gratuita, la belleza, la solidaridad y un sinfín de características, buenas o malas, a menudo presentes entre nosotros. De allí que las figuras mitológicas, sean una representación pedagógica para quienes creyeron en ellas.

Tal es el caso del dragón, cuya condición de volar y generar fuego destructivo por él mismo, nos muestra el poder de la pasión sin límites, o bien en algunas culturas, la necesidad del autocontrol. Su figura mitológica se rodea de la concepción de eternidad y autogeneración. Para los modernos antropólogos, su imagen extendida entre los continentes, se relaciona con dos hechos naturales, por un lado la ocurrencia de los meteoritos y estrellas fugaces, y por otro lado la existencia de fósiles del período mesozoico, esto es los dinosaurios.

Desde luego y precisamente porque encontramos la figura del dragón asociado a multiples culturas, en muy diferentes tiempos de la historia humana, encontraremos en las diversas mitologías, muy distintos tipos de dragones. Una primera diferencia, cabría entre la mitoología china y el resto de las representaciones del dragón, pues es sólo en esta que encontramos un dragón con atributos poderosos y beneficiosos para el hombre.

El dragón chino es el emblema del poder imperial y simboliza la perversión sublimada y superada, pues en elemblema se trata de un dragón domado. Cuando los chinos desean la lluvia  fabrican un enorme dragón de papel y madera  que llevan en procesión. El dragón, quinto animal del zodiaco chino, simboliza junto a la serpiente, el rimo del universo pues se encuentran en posiciones contrarias en el universo conceptual de esta cultura. En algunas zonas rurales de China, el dragón representa la unidad de las aguas que están sobre la tierra y la tierra misma, de modo que cuando llueve, es el dragón que se une a la tierra. Sin embargo, existen también dragones subterráneos, aéros y acuáticos. Todos ellos representan la intermediación entre las fuerzas cósmicas. Esotéricamente hablando, los dragones chinos se asocian con colores y materiales, de tal modo que los dragones rojos son los guardianes de las altas ciencias; el dragón blanco es un dragón lunar. El dragón de metal, encarna las mayores potencias que se atribuyen al dragón chino, mientras que el dragón de agua representa un punto intermedio y el dragón de madera, la presencia más tenue de sus atributos.[1]


El dragón oriental es sinónimo de suerte y fecundidad, porque se vincula a las energías del agua  y, por tanto al principio del yin pero es al mismo tiempo representante de las energías activas viriles del cielo.[2]

Para practicamente el resto de las culturas del mundo en el que se encuentra la imagen del dragón, se trata de una imagen negativa, y en algunos casos una imagen de transición o transformación, pero la tendencia es a encontrar una imagen más bien negativa. Es el caso de Babilonia, en el que representa a un monstruo del caos primitivo y a quien Dios le mantiene sometido. En hebreo, el dragón se asocia con el término “Tannin”, monstruo marino que es derrotado por el profeta Daniel. Curiosamente, el dragón tiene otro sentido para los kabalistas, quienes lo identifican l Teli, o cordon de la constelación de DRACO como guardiam del polo sobre el cual el Universo se refleja, aunque esta no es una opinión universal entre los kabalistas, ya que algunos relacionan al Faraón de quien Moisés se aleja para liberar a su pueblo.[3] En la esoteria hebrea, el dragón guarda un sentido misterioso que no debe ser violado jamás.

Entre las religiones gnósticas, el dragón representa el camino a través de todas las cosas, la representación del logos que redime al hombre al final de los tiempos.

En el occidente cristiano, la figura del Dragón está cargada de un simbolismocontradictorio. Por ejemplo, entre los alquimistas medievales el bien y el mal se unen en la materia y el dragón simboliza el mercurio[4], agente de la transmutación lquímica y de la materia prima, el caos filosófico que aún no ha sido sometido al proceso de purificación. EL hecho de que se muerda la cola es  una referencia al concepto de totalidad y a la naturaleza deoble del mercurio, al mismo tiempo fijo y volátil.[5]

El primer análisis  del occidente cristiano que ve al dragón en una perspectiva negativa, está en la propia biblia, que asocia al dragón con la serpiente y a esta con Satanás, representación de todo mal. De hecho, la propia figura del Dragón, suma de partes anatómicas de animales cargados simbólicamente también como la serpiente, el murcielago y el aguila, dan cuenta de una imagen que representa tanto la fusión como la confusión. De aquí que el dragón quedara siempre puesto en la mitología como una bestia a vencer, campo del héroe arquetñipico cristiano que es capaz de vencer al pecado mismo.

Luego, están los dos mitos fundantes: San Jorge, vencedor del dragón, y el mito del Rey Arturo.

Aunque San Jorge nació en el siglo II en capadocia territorio turco, la leyenda de San Jorge y el dragón habría surgido hacia el siglo IX d.c. Según el relato, un dragón se instala a vivir en la única fuente de agua de un pueblo, y para dejarles beber exige que diariamente le entreguen víctimas para saciar su hambre. Así, por sorteo se elige a la princesa local.El final ya es conocido, ella es rescatada por el guerrero a caballo, quien mata a la fiera. La gente del pueblo, en agradecimiento, se convierte al cristianismo.[6] San Jorge es la representación más elevada del martirio del héroe cristiano, que vence al mal y más tarde es muerto por su fe.

En la leyenda artúrica del siglo VI, Cuando Merlín es un niño, el rey Vortigern gobierna Britania gracias al apoyo de los sajones. Sin embargo, llegado el momento, sus aliados deciden apoderarse de toda la isla. Alarmado, el rey manda erigir una torre en la que refugiarse, pero lo que “construían un día la tierra se lo tragaba al siguiente”18. Los magos de la corte vaticinan que para evitar los derrumbes es necesario mezclar la argamasa con la sangre de un joven sin padre. Merlín es llevado ante Vortigern para ser sacrificado, pero logra salvar su vida ridiculizando a los otros magos al descubrir cuál es la verdadera causa del problema: bajo los cimientos de la torre hay un lago subterráneo en el que luchan dos dragones, uno rojo y uno blanco (El dragón rojo –que desde la Baja Edad Media es el símbolo de Gales– representa a Uther Pendragon, mientras que el dragón blanco alude a los sajones). A continuación, en una larga profecía, predice la caída de Vortigern, el ascenso de Uther Pendragon y el reinado de Arturo. Al representar esta escena se otorga un gran protagonismo a los dragones, que al menos son observados por el rey y, habitualmente, también por la corte y un Merlín imberbe.[7]

Uther, remplazaría a Vortigen como rey de Camelot y prendado de Igraine, esposa de Gorlois, sería conducido hasta su lecho en la cabeza de un dragón disfrazado de su esposo Gorlois duque de Titangel, para poseerla y engendrar a Arturo, futuro rey de Camelot y de tod Britania.

Como quiera que veamos al dragón, ya sea como una fuente de inspiración, de transformación y autocontrol o bien, como la representación del mal o al menos del caos, su imagen se hace presente entre los masones operativos en las cornisas de las catedrales. Es más probable que en sus trabajos veamos al dragón alquímico que al dragón de San Jorge, al dragón de la transformación imperecedera, al dragón mago del mito arturiano más que al demonio por vencer.

Masones especulativos como nosotros, podemos escoger el modo de interpretar la simbología que nuestros hermanos constructores nos legaron, lo importante es tomar el tiempo de estudiar, para extraer de la simbología precisamente las lecciones que harán de nosotros buenos picapiedreros capaces de transformar al mundo, al modo del dragón alquímico.


[1] Juan Eduardo Cirlot Diccionario de símbolos, Ed. Siruela

[2] Udo Becker Enciclopedia de los Símbolos Ed. Robin Book

[3] Ezqeuiel 29:3 Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice”

[4] A. Boudin, A. Bolchini, M Centini et all Enciclopedia de la Magia

[5] Matillde Battistini, Astrología, magia y alquimia, Ed. Electa

[6] Julio Retamal F. San Jorge y el Dragón, el origen de la leyenda

[7] Tomás Ibañez Palomo, El mundo artúrico y el ciclo del grial, Revista Digital de Iconografía Medieval, Vol III Nº16 pp31-66 Universidad Complutense de Madrid

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