La Cámara de Reflexión

Ahora que ya llevo algunos años pocos indagando hacia el interior de mi mismo, y que me dispongo a iniciar mis primeros viajes independientes con el afán de encontrar otras voces y otras sabidurías repartidas por la tierra incógnita que alcanza el trazado del circulo de mi mandil, no puedo dejar de recordar con cierta insistencia mi último acto profano, que fue al mismo tiempo mi primer acto masónico, y que se constituyó en la primera  lección desde lo poco que pude reflexionar al instante, apurado y sorprendido: mi entierro en la Cámara de Reflexión.

He vuelto a ella en cada instante en mis recuerdos y en más de una oportunidad como masón, para preparar los entierros simbólicos de nuevos iniciados a mi logia y no he podido sino sorprenderme de su simbolismo, oscuro, místico y esotérico. Morir para renacer, ser enterrado bajo la tierra (en mi caso en un cuarto pequeño y claustrofóbico de un subterráneo)  para renacer a una vida nueva, habiendo adquirido el compromiso de “rectificar mis errores” desde lo profundo de su corazón.

Puedo recordar vivamente aun hoy, los ruidos que rodean al frágil e indefenso profano que era cuando fui llevado al entierro. La escalera empinada y el olor a humedad, la mano servicial de quien me guía y me advierte sobre la posición de los peldaños escalera abajo. Soy conducido por dos maestrosal igual que el hijo de la Luz del Libro de los muertos. (Jaqc) La llegada al cuarto de reflexión y el retiro del antifaz que tapaba mi vista no hicieron sino certificar lo que el resto de mis sentidos indicaba: estaba en un sótano, oscuro, húmedo, polvoriento y claustrofóbico con olor a humedad. Del techo de madera, tan alto como oscuro caían permanentes partículas de polvo por la acción de quienes caminaban sobre mí, amenazando con derrumbar la ya maltrecha estructura. Hacia los costados cuarto paredes negras e irregulares. A mi espalda una puerta cerrada con llave.

Es una tumba, pero una de la que se espera pueda renacer. Una especie de “huevo cósmico interno “…símbolo del interior del hombre. Todo ser humano, al cerrar sus sentidos al mundo externo, se encuentra en su ámbito de reflexión, aislado en la oscuridad que representa las sombras de la materia física que rodean al alma hasta la completa maduración. Ese interior oscuro es el estado de conciencia del profano que vive siempre fuera del Templo y en medio de las sombras…” (Adoum)

Tomé una bocanada de aire, y me decidí a  revisar los símbolos del cuarto de reflexión. De inmediato se posó mi vista en una calavera que descansaba sobre dos huesos de fémur humanos cruzados. A sus pies una hogaza de pan, un vaso de agua, un pocillo con trigo, otro con mercurio, azufre y sal. Sobre la mesa colgaba un pendón con la sigla VITRIOL, cuyo significado leo en latín: “Visita Interiorem Terrae, Rectificando Invenies Occultum Lapidem” En lengua profana, apenas puedo hoy dar un significado literal a estas palabras: “Visita el Interior de la Tierra y Rectificando encontrarás la Piedra Oculta”.

Mi primera sensación es que puedo construir un significado del contenido alquímico de los pocillos al tiempo que puedo vincularlos con los tiempos más remotos y sus significados mistéricos. El mercurio es el azogue con el que se limpia la plata una vez fuera de las minas, es un metal de curiosa composición líquida entendida por los alquimistas como parte esencial de todas las sustancias de la naturaleza junto al azufre y la sal. La mente, el espíritu y el cuerpo, representados frente a mí y repartidos en pocillos. El trigo me representa, es la representación del fruto que solo la muerte puede engendrar.  Pero intuyo apenas que la clave está en el pendón y la sigla en latín.

Más tarde leería “El pensamiento Masónico” de Fernando Domínguez y González, quien enriquecería mi lectura de la sigla VITRIOL para recordarme en prime lugar que el nombre proviene del latín y que denomina a un ácido sulfúrico, pero que en la lectura más hermética, no importa el orden de las letras, el sentido del mensaje oculto al profano sigue siendo el mismo: “Cualquiera de las combinaciones anteriores, tiene un claro mensaje. No existe discrepancia alguna, con el sentido de la inscripción completa. A pesar de haber hecho varias combinaciones: el mensaje que invita a la introspección para conocerse y poder evolucionar rectificando, sigue ahí” (Domñingez y González, 2004)

Aún más adelante, encontraría un aporte muy valioso en un sitio hermano (García Mejía) y que da cuenta de la polisemia del término:

 
 
  1. V.I.T.R.I.O.L., o V.I.T.R.I.O.L.U.M., en dativo latino original, sabiendo que la U se escribe V, en latín antiguo. El vitriol o vitriolo, es un ácido sulfúrico (H2SO4), que significa en latín vulgar: De cocina, para los alquimistas; aceite vitrificado (vitri óleum), que encontramos en las minas de metales, como las de cobre.
  2. V.I.T.R.I.O.L.: Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Ocultum Lapidem, Visita el interior de la tierra y rectificando, descubrirás la piedra oculta (Kurt Seligman)
  3. V.I.T.R.I.O.L.: Visita Interiorae Terrae Rectificandoque Invenies Ocultum Lapidem, Visita el interior de la tierra y rectificándote encontrarás la piedra escondida. (Bernard Werber).
  4. V.I.T.R.I.O.L.: Visita interiorem terrae rectificando invenies operae lapidem. Baja en las entrañas de la tierra y destilando encontrarás la piedra de la obra, ( Jean Servier). Traducción interesante en el sentido que, el verbo rectificar se puede interpretar como corregir, modificar, en la rectitud, a mejorar, pero también, destilar una preparación para obtener un alcohol y redestilar se dice rectificar: ejemplo: el alcohol rectificado que encontramos en las farmacias (esencia de alcohol)
  5. V.I.T.R.I.O.L.: Visita Interiora Terrae Rectificando Inventes Ocultum Lapidem

 

Pienso hoy en la curiosidad del dato y sólo tengo marcadas preguntas y apenas tímidas respuestas: ¿por qué viajar?; ¿por qué al interior de la tierra?; ¿qué errores rectificar? ¿ir a buscar una piedra que además está oculta? ¿viajar al interior de la tierra para encontrar una piedra y traerla a la superficie?

Ahora entiendo tímidamente que el viaje es parte esencial de los aprendizajes mistéricos. Viaja el Ulises homérico para convertirse en hombre y volver al lugar de donde salió; viajan los argonautas de Sófocles aun sabiendo que los riesgos del viaje lo hacen casi imposible; Viaja el Ulises de Joyce, navegando en el éter de su propia conciencia. Viajar, es una obra arquetípica de la humanidad, viajar es la metáfora que une al deseo y al objeto a través del movimiento. Viajar es la condición del crecimiento, viajar a pesar de los riesgos, viajar aún sabiéndolos. Son los riesgos de Dante en la Divina Comedia, que son los riesgos tortuosos del viaje tras el Santo Grial.

Mi viaje es el origen de otro yo, y en ese sentido es una metáfora de la creación. (Ariza)

El nuestro, no por menos épico es menos heroico. De hecho, viajar al interior de sí mismo, al caldero alquímico que metafóricamente representa el “interior de la tierra” para buscar la piedra bruta que habremos de labrar en un trabajo sistemático, es de suyo un gran y épico viaje. Representa el viaje, un desplazamiento hacia lo profundo del yo para encontrarse de frente a nuestros vicios y comenzar la transmutación alquímica en el acto del renacimiento materializado en el parto de nuestro ingreso al Templo.

Viajar al interior de mi mismo para encontrar mis faltas, aquellas que arrastro desde el mundo profano; encontrar en el fondo de mi mismo, el sentido valórico de haber sido ”despojado de mis metales”; entender que es el ego del que me estoy desprendiendo en este entierro simbólico, para comenzar desde ahora a levantar catedrales a mis escasas virtudes y tumbas a mis abundantes vicios. Porque en esa transmutación personal, que es la tarea que desde ahora llamaré el desbastamiento de mi piedra bruta, es donde me conecto con las más antiguas tradiciones alquímicas. Sí. He ido a buscar la piedra bruta que mi ser interior escondía hasta de mi mismo para comenzar su trabajo.

Pero hay una segunda lectura en la búsqueda de esta piedra escondida. Viajo a través de esta muerte simbólica y purificadora para intentar encontrar la alquímica piedra filosofal que me permitirá transmutar los pesados metales en oro. Esta metáfora alquímica, es auscultada con sabiduría que sigue siendo “…prudente que el vulgo creyera, y sobre todo los inquisidores, que las recetas de los adeptos debían seguirse al pie de la letra. Así fue que algunos ignorantes se arruinaron pretendiendo realizar la Gran obra, y que los charlatanes explotaban la avidez de los ingenuos. De todos modos, estas operaciones insensatas constituyen el origen de la química moderna, vaya dicho en elogio de la Locura, sierva atolondrada de la Sabiduría. Sin embargo, no todos los alquimistas se engañaban con sus propios símbolos. El plomo significaba para ellos la vulgaridad, la pesadez, la ininteligencia, la imperfección, y el oro es exactamente lo contrario. Los iniciados no se interesaban en los bienes perecederos, en los metales ordinarios que fascinan a los profanos.,,” (Wirth, 1910)

Bibliografía

Adoum, J. (s.f.). El Aprendiz y sus misterios. Editorial USPAZIKA.

Ariza, F. (s.f.). Simbolismo de la inciación masónica.

Domñingez y González, F. (2004). El Pensamiento Masónico. Revista Hiram Abif.

García Mejía, M. (s.f.). http://www.miggarme.com. Obtenido de http://www.miggarme.com: http://www.miggarme.com/2011/10/vitriol-anatomia-de-una-investigacion.html

Jacq Christian La Masonerìa, historia e iniciación MR Ediciones (2004)

Wirth, O. (1910). El simbolismo hermético y su relación con la alquimia y la masonería. Biblioteca USPASIKA.

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2 thoughts on “La Cámara de Reflexión

  1. Camino interior

    Gritos,
    Voces,
    Corro en este laberinto de sombras,
    Mi alma se encuentra ciega,
    Más algo misterioso
    Me impulsa a ir por paisajes infernales,
    De viento, lluvia y fuego,
    ¿Estoy realmente despierto?

    Aquí!!
    Resuena una voz interior,
    De forma tenue
    En el inconsciente,
    ¿Es un sueño?

    Sigo caminando,
    La voz se vuelve más nítida,
    Como los sonidos del amanecer,
    Y opacó el ruido,
    Desfigurando las formas,
    Desterrando los dogmas,
    Muriendo a lo profano.

    He despertado,
    Siento un cantar interno hablándome en el silencio,
    Ya no es un clamor, es una certeza,
    Ya no es una pregunta, es una palabra,
    Ya no es un movimiento, es un paso,
    Ya no es una petición, es la luz!!!

    Todo adquiere un sentido,
    De mudos símbolos,
    Que susurran a mi corazón e instruyen mi intelecto.
    Observo mi ser de nuevo,
    La dádiva del Gran Arquitecto,
    Ya no soy separación,
    Soy una gota de agua que con Igualdad vive en el mar de la humanidad,
    Como el Ada danza por lo vientos, puedo actuar como un libre pensador,
    Y me convierto en amor,
    Formado con fuego transmutado,
    Que con un triple abrazo Fraternal, se extiende por todo el universo,
    Como parte de la cadena infinita de la Hermandad.

    C:.M:.

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